Iris Miranda la pasión poética


 

Descubrimiento

 

Al hombre de la Tierra

la luna, de repente,

se le hacía verso rojo en las orejas.

Y en el cuadro sencillo

de sus pechos de hembra,

sus manos fueron lluvia desbocada

que aún la piensa.

(p.15, Noches de luna:embelesos y melismas )

 

 

  • Versos rojos   por Iris Miranda
    I
    Duermo y conmigo duermes uni-verso...
    Tus manos me leen cuentos interminables y pasadizos bajo los fuertes
    y me siento isla violentada, arrancada y flotante.
    Sueño y contigo sueñan los muertos.
    Tus labios escuchan el secreto de mi oreja púrpura
    y tu nariz narra en mi clítoris la gran venida del acabose.
     
    Habitamos la alcoba roja y la llave se nos ha perdido.
     
    (Los dueños de los caracoles huelen la verdad de una playa 
    que se la come el mar: Vea, usted, allí estaba mi inversión. Ahora solo hay olas.)
     
    Tu piel se encargará de gastarme
    Me consumes, oh tú,
    en la barbacoa del cordero
    y la fiesta del vino.
     
    El ingeniero propone construir un rompeolas afuera de la habitación.


    Ante el oráculo del espejo, por Iris Miranda

     

    ¿Qué sería del mundo sin los poderosos,

    seductores movedores de masas,

    solidarios de sí mismos y de sus creencias,

    qué sería del mundo sin los fanáticos,

    seguidores de los seductores y movedores de masas?

    Twitter, Facebook, Hola, ni People tendrían razón de ser.

            Ah, pero

    ¿qué sería del mundo sin los que engañan

    y los que se dejan engañar;

    sin los que prometen las palabras que no tienen...

    qué sería del mundo sin los que los validan,

    y los perdonan y les sostienen sus abusos?

    Sicólogos, oligarcas, avaros, ni ciegos tendrían empleo.

    ¿Qué sería del mundo sin ese amor enfermizo

    por las fórmulas, las cajas, los fusiles, los armarios

    tras los que se escudan todos ellos?

    Abogados, ideólogos, militantes,

    ni criminales de guerra tendrían un lugar preeminente.

     ¿Cómo sería el mundo, sin ellos?

    Una respuesta hurga, atrevida, desesperada,

    y  algo ingenua, murmura un significante de rebeldía:

    el verso inconexo

    es un todavía.

     

    Sin todos ellos quedaría por lamentar

    el crimen de las psiquis traumadas,

    los herederos de males congénitos, las catástrofes naturales,

    las rutinarias limpiezas pandémicas de la tierra,

    las desavenencias astrales,

    y el llanto de los que viven ante los muertos.

     

    La bondadosa hoguera existe; luego recibirá sus leños.

     

    Y de los sueños buenos de los hombres nuevos

    renacerá Lebab, hija de Rolav, nieta de Odeím,

    biznieta de Orujnoc, de la casa de Nomiad.

     

  • CIBUCO... dedicado a los Poetas del Movimeinto Poético del Cibuco, Inc. en su segundo aniversario 8 de mayo de 2009, Vega Alta, Puerto Rico

     

    CIBUCO, por Iris Miranda

    El río Cibuco escribe su nombre con letra dorada.”

    Juan A. Corretjer

    Cielo, verde, y barro tus colores

    Ilustres caminantes las nubes admiradas

    Bondadosos frutos de sabores en tus vegas

    Ufanos afluentes que contigo conversan

    Corriente dulce de río suave y bueno

    ¡Oh, suave de arenas amarillas tu nostalgia

    de mujer, de hombre, de historias ausentes

    copuladas con el mar sediento que sube

    y cava el cauce dulce,

    para bañar las musas en tus aguas!

    Tu verso desde entonces corre, y no para

    cuando sufres o ganas, floreces y callas;

    eres río violeta de sangre,

    golpe de fango,

    eres río de alba rosada,

    y plata que fragua experiencias…

    Cuando amas, todas tus cuencas escriben tu nombre

    con letra dorada.

     

  • Invitación,  por Iris Miranda
     
    No te muevas, dice la tristeza.
    Una nada irreverente quiere dibujarnos el futuro.
    Allégate a la sombra o quémate.
     
    No cantes, dicen los señores;
    mientras las arcas de sus almas,
    se diluyen.
     
    ¿Acaso habrá Paz sin justicia;
    acaso habrá Pan sin trabajo;
    acaso habrá Poesía sin fuego?


     

    Tánatos,  por Iris Miranda 

    Hay un silencio de flores

    y arcanos desnudos, videntes.

    ¡Sobre la tierra, una serena

    pesadumbre de luz violeta

    tiñe con rabia

    tus letras idas de entrañables argumentos!

    Entre el gesto agreste de tus cuerdas

    y el orificio de mis orejas

    unas flores de silencio

    se acercan con sus ayes.

    Bajo mi cielo, amado,

    perfume de olvidos.

     

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Así comienza el poemario, con un singular "Descubrimiento", el primer poema que toma de la mano al lector en la metáfora del "hombre de la Tierra" y lo sitúa en un ambiente de pasión y observación. Luego la voz lírica nos lleva por distintos temas hasta llegar al romance entre la luna enamorada y un ángel seductor.

     El poemario consta de unos 48 poemas divididos en dos partes: 29, para las Noches de luna; y 19, para los emblesos y melismas. Los poemas de la luna toman el eterno principio femenino y lo actualiza en la equidad que tanto mujer-luna y hombre-ángel deben poseer a través de su enamoramiento en el poema: "El 'affair' de la luna con el ángel o la leyenda de la luna roja", a demás de ser la voz que recuenta el papel de la luna y de la mujer en la historia.

     Los "...embelesos y melismas" son poemas menos oscuros, más libres en su expresión lírico sensual. El poema que cierra la colección está dedicado a Doña Pepita, la Mujer de las mil lunas. Este es un poemario de temas diversos, de contraste y de ruptura. ¿Acaso habrá un poema que guste recordar?

 

Sueño violeta (p.23, Noches de luna: embelesos y melismas)

 

Su voz gustada

sostenida por el torso en la noche oscura.

Destello desprendido.

¡Oh, frío blanco de las cosas apretadas!

...rumor de los ramilletes en fuga

ese mar le quiere reventar en el parpado de roca

los brazos cargan su quejido

el viento está colorizado.

...silencio festivo

se alejaba adentro.

Del reflejo a la titánica mudez

memoriándose futuro

subversa, fugaz

volátil y abismal

violeta que calla. 

Noche tibia (p.29)

Columpiábase la niña en la noche tibia

acercándose a la luna que la seguía.

Quería alcanzarla con las pupilas

de niña plata, de niña noche,

de niña lírica.

Con los ojos abiertos hasta lo más altos

la encerró en sus párpados cuando caía;

y así pasaron todas las noches

de confesiones de miles cuentos de

muchas lunas del universo

en la noche tibia.

        

 

 Noches de luna: embelesos y melismas (2007)Orbis Press, San Juan

ISBN: 0977601382

 

 

 "La luna, nocturna mayormente, fascina por sus constantes cambios, por sus alegadas vibraciones exóticas, por su regencia sobre niños, ancianos y el sexo femenino y , también por su lado siniestro que ataca aspectos de la sique humana. [...] De esta manera, la luna es ella y es la mujer y es, además los mitos detrás de la feminidad lunar: Selena, Lilith, Semiramis, ect."

Reynaldo Marcos Padua

12 de agosto de 2007, Toa Baja

Puerto Rico

 

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"Iris Miranda se ha jugado su poesía entre viejas imágenes poéticas, entre viejos mitos y tradiciones, sin temor, con la certidumbre de que puede iluminar, con nueva luz,  las oscuridades tan caras a los románticos.[...] En este trabajo minucioso sobre la experiencia vivida pueden armarse los espacios duraderos de los embelesos: ese arrebato deleitoso de los sentidos".

 Félix Córdova Iturregui

12 de abril de 2007, San Juan,

Puerto Rico

 

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"Son poemas lunáticos, cambiantes; como cambiantes son las fases del ciclo lunar. Herméticos en instantes, misteriosos, juguetones, enigmáticos como la diosa luna que los confoma. Son mitología en flor que funde los acordes melódicos, sonoros, coloridos de una luna-mujer-amante que se metaforiza henchida de pasiones alucinantes y alucinadoras."

 

Milagros Martínez-Roche (prologuista)

20 de marzo de 2007, Hato Rey

Puerto Rico

 

Iris Miranda firma un autógrafo